Hacia la normalidad
En diciembre de 2019 surgió un agrupamiento de
casos de neumonía en la ciudad de Wuhan (provincia de Hubei, China). El 7 de
enero de 2020, las autoridades chinas identificaron como agente causante del
brote un nuevo virus de la familia Coronaviridae que posteriormente fue
denominado SARS-CoV-2. La enfermedad causada por este nuevo virus se ha
denominado por consenso internacional COVID-19.
El Comité de Emergencias del Reglamento
Sanitario Internacional (RSI, 2005) declaró el brote como una Emergencia de
Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) en su reunión del 30 de
enero de 2020. Posteriormente, la OMS lo reconoció como una pandemia global el
11 de marzo de 2020. Desde entonces a hoy han pasado dos meses en donde nos
hemos visto confinados bajo un estado de alarma sanitaria. Los datos de la
virulencia y mortandad que ha provocado entre nosotros el COVID-19, son de
todos tristemente conocidos.
Poco a poco vamos saliendo de este mal sueño y
volviendo a la normalidad. Una normalidad que nos sorprende con unas nuevas
maneras y conductas: mascarillas, guantes, geles desinfectantes,
distanciamiento social, restricciones a la movilidad. Todo ello en el intento
de no dar respiro al coronavirus e intentar que su propagación se frene y no
colapse nuestro sistema sanitario.
Es en este escenario en donde los ciudadanos nos moveremos aún todavía durante meses, por lo que tendremos que armarnos de paciencia, disciplina y (sobre todo) de mucho buen ánimo y esperanza.
Es en este escenario en donde los ciudadanos nos moveremos aún todavía durante meses, por lo que tendremos que armarnos de paciencia, disciplina y (sobre todo) de mucho buen ánimo y esperanza.
En estos días muchos nos sentiremos vulnerables,
tristes, nerviosos; quizás perdidos y desconcertados; algunos con ansiedad de
retomar rutinas que parecen no querer volver debido a las limitaciones y al
futuro incierto que nos impone la denominada “nueva normalidad”. Pero hemos de
estar confiados en que todo saldrá bien, que podremos retomar nuestras vidas
poco a poco, paso a paso, pero de manera inexorable, quizás con lecciones bien
aprendidas que nos hagan mejorar en ciertos aspectos…, quien sabe.
Desde Quire te invitamos a que te tomes un momento
para observar el momento presente con curiosidad y sin juzgarlo, que prestes
atención plena a los pensamientos e ideas que te sobresalten con interés y sin
miedo; y que te tomes un tiempo para volver a retomar rutinas, hábitos o darle
una oportunidad a tu cuerpo para reencontrarse y recuperar el equilibrio.
Por esto te
recomiendo las posibilidades que las terapias manuales te ofrecen para que
mantengas una vida saludable, ofreciéndote los beneficios de la
Osteopatía-Fascioterapia o de la Reflexología Podal, actividades que podremos
retomar siguiendo unas sencillas normas de higiene, desinfección y
comportamiento, que nos permitan trabajar con confianza y seguridad.
Un saludo y
todo mi ánimo.

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