Fascioterapia: la valoración integral del cuerpo


La Fascioterapia nace de la carencia que existe en las terapias manuales de tratamientos corporales globales. Se utilizan como herramienta las manos para adaptarse a los distintos planos, y no técnicas que a veces son difíciles de aplicar y son más empíricas que efectivas.
Partiendo de la pérdida de elasticidad del tejido conectivo como alteración mecánica, la Fascioterapia valora el cuerpo en su conjunto. Integra las partes anatómicas locales de planos de tejido afectado, diferenciando la lesión mecánica funcional de la refleja, así como los estados agudos o crónicos, y los mecanismos de defensa (contractura reaccional).
Toda lesión del tejido conectivo (fibrosis) produce a nivel tisular una reducción de líquidos, afectando a la circulación celular, creando una isquemia que progresivamente va reduciendo los espacios intersticiales, disminuyendo la elastina y endureciendo el colágeno, siendo las redes de fibrina las que aumentan afectando a su elasticidad, a su vascularización y drenaje.
Esto hace que se produzca, a medio o largo plazo, procesos degenerativos (fibrosis, artrosis, necrosis), que al ser crónicos no se manifiestan con dolor hasta que no afectan a la función. Con la valoración global de los tejidos según su función por planos, podemos sintetizar un orden, sin perder tiempo evitando así las técnicas y aplicaciones inespecíficas.
La valoración se efectúa en dos planos básicos, el primero en supino, desde los pies hasta la zona cervical, valorando el movimiento pasivo, centrándose en las zonas de paso afectadas, e integrando la pérdida de elasticidad y las adherencias del tejido subcutáneo y muscular, incluida la valoración parietal, abdominal y torácica, así como de las membranas que unen los órganos de las cavidades.
Por último, en prono se realiza la misma operación en el plano posterior, desde los pies hasta la zona cervical, valorando el movimiento pasivo que no se ha podido en supino, sobre todo en la columna vertebral, integrando por planos los límites de afectación subcutánea y de adherencias en las aponeurosis musculares y su pérdida de elasticidad.
La Fascioterapia tiene un hilo conductor que permite el tratamiento global del cuerpo, utilizando como herramienta las manos y el conocimiento anatómico por planos del tejido conectivo, previa integración y relación a nivel mecánico y reflejo, para sintetizar la zona corporal afectada y así centrarnos en las lesiones y poder marcar su orden adaptándonos de forma personalizada.

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