El dolor
El dolor se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño en los tejidos del organismo real o potencial, o que la persona así lo percibe; es siempre subjetivo, por lo que está influenciada por factores culturales, sexuales, de entorno, creencias y por las actitudes de cada individuo.
El dolor tiene una función biológica, que nos informa y protege del daño. Pero también es una emoción, siempre desagradable, abarcando en la definición a aquel dolor sin causa aparente, pero que la persona lo vive como tal. Cuando una persona dice sentir dolor, siempre hay que creerle. No se debe juzgar la intensidad ni la subjetividad de la persona, sino aliviarle en la medida que se pueda.
Hay muchas tipologías del dolor. Una de ellas se fundamenta en su duración pudiendo ser agudo o crónico.
Si es agudo, su duración no suele exceder en tiempo al proceso lesivo y así el dolor y las respuestas asociadas ceden en días o semanas, y suele ser una respuesta fisiológica provocada por una lesión, daño o disfunción, destinada a evitar a la persona un agravamiento de la lesión y a facilitar la puesta en marcha de los mecanismos de reparación.
El crónico es aquel que persiste y es desproporcionado al proceso que lo origina, siendo de larga duración y con un componente psicológico importante.
Si es agudo, su duración no suele exceder en tiempo al proceso lesivo y así el dolor y las respuestas asociadas ceden en días o semanas, y suele ser una respuesta fisiológica provocada por una lesión, daño o disfunción, destinada a evitar a la persona un agravamiento de la lesión y a facilitar la puesta en marcha de los mecanismos de reparación.
El crónico es aquel que persiste y es desproporcionado al proceso que lo origina, siendo de larga duración y con un componente psicológico importante.
a) Nocioceptivo somático (piel,
músculos, huesos), dolor sordo que aumenta con el movimiento y se reduce en
reposo.
b) Nocioceptivo visceral (órganos
y vísceras profundas), dolor intermitente y opresivo, mal localizado y
profundo, asociado a síntomas vegetativos.
c) Neuropático (sistema
somatosensorial central o periférico) derivado de una actividad neuronal
anormal, acompañado de alteraciones sensitivas (hipoestesia, hiperalgesia).
d) Psicógeno que es aquel que no
es posible identificar un mecanismo exacto y se asocia a cuadros de depresión o
de naturaliza psiquiátrica.
Si bien hay tratamientos analgésicos farmacológicos, existen técnicas coadyuvantes no farmacológicas que abarcan una amplia gama de tratamientos o cuidados en donde los masajes o tratamientos manuales como la fisioterapia, la osteopatía, el quiromasaje y otros que reducen los efectos adversos de los analgésicos y ayudan al alivio de la persona.

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