La Reflexología Podal

Los orígenes de la Reflexología son muy antiguos. Hace unos 5000 años, en India y China, conocían y practicaban una reflexología rudimentaria, extendiéndose más tarde a Japón.
Será ya en el siglo XX cuando el Dr. William Fitzgerald, otorrinolaringólogo estadounidense desarrollaría un método de presiones que llamó "terapia zonal". Más adelante, personas como Eunice Ingham, Hanne Marquart o Frederic Vinyes, entre otros, fueron quienes fijaron y desarrollaron o promocionanron un modelo de terapia de Reflexología Podal empírica y sólida.
La Reflexología Podal consiste en la manipulación firme y delicada de ambos pies para estimular sus puntos reflejos para aliviar la tensión del cuerpo, sosegar el flujo de conciencia y serenar las emociones... La Reflexología Podal procura evocar las facultades curativas latentes del cuerpo, siendo una forma natural de alivio seguro, sencillo e incruento.
Hay muchas zonas reflejas en el cuerpo, como puede ser el iris, la oreja, la lengua, etc. La Reflexología Podal se basa en las zonas y puntos reflejos que cada cuerpo tiene en los pies.
La Reflexología Podal tiene el valor añadido en el mundo del masaje de no ser una técnica invasiva, sino indirecta, por lo que permite al masajista influir en aquellas zonas que por motivos dispares no puede actuar directamente, bien por dolor agudo, por inflamación o por infección, siendo, por otro lado, un potenciador del masaje tradicional pues prepara y centra la atención sobre los puntos conflictivos o bloqueos del cuerpo.
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