Técnica de Quiromasaje
Dentro de los efectos mecánicos, distinguiremos entre los efectos locales y los efectos reflejos. Los efectos locales son los producidos por el movimiento físico-pasivo realizado sobre la musculatura a través de las manos del quiromasajista en una zona determinada, mientras que los efectos reflejos son aquellos que, provocados por estímulos en una zona específica, obtienen una respuesta involuntaria en uno o varios puntos situados a distancia de la zona estimulada.
Como efectos psicológicos, el quiromasaje, al activar la circulación sanguínea y linfática, estimula el sistema nervioso central y vegetativo, consiguiendo con la relajación muscular un notorio bienestar mental.
Como efectos fisiológicos, actúa sobre los nervios periféricos haciendo más rápida la regeneración celular del tejido que inerva, estimula la circulación sanguínea obligando a que la sangre pase por zonas en las que, por diferentes causas, su paso es deficiente (tanto a nivel venoso como a nivel arterial, el masaje favorece la circulación), estimula la función de los ganglios linfáticos y estimula la circulación del sistema linfático, nuestro sistema natural de depuración.
Aumenta la vascularización del tejido muscular y eleva su temperatura. Al amasar un músculo, lo obligamos a vaciarse de sangre para que pueda nutrirse con nueva sangre oxigenada y con nuevos nutrientes, a la vez que disminuye en gran medida la sensación de cansancio que pueda existir. Y además actúa sobre los depósitos de grasa, siendo muy útiles en caso de celulitis y aunque el masaje no tiene una acción directa sobre el hueso, sí lo tiene sobre todo lo que lo rodea y cubre. Por último, aumentará la irrigación y nutrición de la piel favoreciendo notablemente la caída de las células muertas y la eliminación del sebo producido por las glándulas sebáceas.
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